Siento no haber escrito esta historia antes pero no he tenido tiempo.
No es que la historias de risa sean mi especialidad, más bien se me dan mal, pero haré lo que pueda.
Tened en cuenta que a algunas personas es muy difícil hacerlas reír.
Espero que esta historia os guste.
Era una fría tarde de otoño, el viento soplaba fuerte y las nubes amenazaban con tormenta.
Alma estaba allí, sentada en su ventana mirando embobada como las hojas de los árboles se movían. Decidió salir. Justo cuando iba a abrir la puerta, la manivela se le quedó en la mano.
Pero Alma no se quería quedar encerrada, le encantaban esas tardes.
No viendo otra alternativa decidió salir por la ventana. Bajó por la enredadera y justo cuando su pie iba a tocar el suelo una pequeña rama que la sostenía se quebró y Alma fue a parar a un charco, el cual le mojó todos los pantalones.Vaya suerte, pensó.
Pero ya estaba abajo, tenia que seguir, tenía que salir a la calle.
Todo el mundo la miraba y ella se preguntaba una y otra vez por qué, ¿acaso tenía el pelo como una loca?, ¿o es que alguien iba de tras de ella haciendo tonterías?, ¿tendré algo en la cara?, ¿sera por mi abrigo?,¿tendré una rama en el pelo?, ¿tendré monos en la cara o tendré cara de mono?¿por que me mira todo el mundo? se preguntaba una y otra vez a si misma. Las personas que pasaban cerca suya se reían pero... ¿de que se reían? Ella intentaba disimular sonriendo a los que se reían de ella, pero eso provocaba más y más risa entre la gente.
Entonces recordó el charco, el maldito charco, ese charco en el que se había caído.
¿Y ahora que? pensó, estoy en medio de la calle haciendo el ridículo. La envolvió una sensación de vergüenza y un mal estar le subió por toda la espalda.¿Qué pensaría la gente de ella? Hoy en día mucha gente tiene bastante imaginación ¿pensarían que me había hecho pis encima? o tal vez que alguien me había tirado un cubo de agua, seguro que pensarían de todo menos en que me había caído en un charco- dijo para si misma.
No le quedaba otra opción tenía que irse de allí cuanto antes.
Sofía Martínez Marín
Era una fría tarde de otoño, el viento soplaba fuerte y las nubes amenazaban con tormenta.
Alma estaba allí, sentada en su ventana mirando embobada como las hojas de los árboles se movían. Decidió salir. Justo cuando iba a abrir la puerta, la manivela se le quedó en la mano.
Pero Alma no se quería quedar encerrada, le encantaban esas tardes.
No viendo otra alternativa decidió salir por la ventana. Bajó por la enredadera y justo cuando su pie iba a tocar el suelo una pequeña rama que la sostenía se quebró y Alma fue a parar a un charco, el cual le mojó todos los pantalones.Vaya suerte, pensó.
Pero ya estaba abajo, tenia que seguir, tenía que salir a la calle.
Todo el mundo la miraba y ella se preguntaba una y otra vez por qué, ¿acaso tenía el pelo como una loca?, ¿o es que alguien iba de tras de ella haciendo tonterías?, ¿tendré algo en la cara?, ¿sera por mi abrigo?,¿tendré una rama en el pelo?, ¿tendré monos en la cara o tendré cara de mono?¿por que me mira todo el mundo? se preguntaba una y otra vez a si misma. Las personas que pasaban cerca suya se reían pero... ¿de que se reían? Ella intentaba disimular sonriendo a los que se reían de ella, pero eso provocaba más y más risa entre la gente.
Entonces recordó el charco, el maldito charco, ese charco en el que se había caído.
¿Y ahora que? pensó, estoy en medio de la calle haciendo el ridículo. La envolvió una sensación de vergüenza y un mal estar le subió por toda la espalda.¿Qué pensaría la gente de ella? Hoy en día mucha gente tiene bastante imaginación ¿pensarían que me había hecho pis encima? o tal vez que alguien me había tirado un cubo de agua, seguro que pensarían de todo menos en que me había caído en un charco- dijo para si misma.
No le quedaba otra opción tenía que irse de allí cuanto antes.
Sofía Martínez Marín
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