lunes, 15 de febrero de 2016

Un romance baste extraño.

Amor de mi personaje, Greg : Es un chico bastante atontado y cuando se enamora, supongo que querrá algo especial, a una chica que sea igual de frikie que él y le guste hacer tonterías.

Y aquí va mi historia

- Todo ocurrió un dos de Agosto, en el Septiembre de 2008. Yo era el típico amigo de toda la gente más repelente de todo el instituto pero era feliz.
El primer día de colegio después de navidad, salí al pasillo entre la clase de lengua, que acababa de finalizar la de matemáticas, que era la que iba a empezar ahora.

-Yo estaba ahí, empanado, como casi siempre, hasta que la vi. Tenía unos ojos pequeños, no pude divisarle el color, la boca pequeña con un largo pelo rubio que le sentaba genial. No pude ver más de esa preciosa creación de la naturaleza, hasta que distinguí el rostro de mi profesor de matemáticas y me metí en la clase. La hora de matemáticas fue aburrido como siempre, yo estaba deseando que llegara el recreo para poder buscarla o preguntar para ver si la gente sabía algo sobre ella.

-Sonó el tin ton tin ton tiin que tanto nos gustaba a todos los que estábamos alli encerrados  seis horas. Salí corriendo hasta el patio y no tardé en verla. Le pregunté a un compañero y me dijo que sí, que era Elisabeth y que iba a su clase.

-Estuve la mayor parte del recreo preguntando y al final di con su mejor amiga, que no estaba muy contenta de que un pesado con pintas de no quiero amigos le estuviera preguntando por los asuntos de su amiga. Me costó 5 chicles y un par de breas convencerla pero accedió.

-Me contó que le gustaban los videojuegos y los deportes, también compartía mi opinión sobre el colegio y sobre la forma de vestir. Era perfecta pero... cuando llegó la hora de volver a clase un chico pasó por allí y me dijo que era su novio. Allí mi vida se fue lejos de ella hasta ahora.

-Unos ,meses después, me dejó una nota en la taquilla diciendo que su amiga, con la que hablé en aquel recreo, le dijo que yo la quería y me citó en el parque de la esquina a las 5 a.m. Y como no, allí estuve. Ella llegó llorando, diciendo que necesitaba a alguien que la apoyase en todo lo que ocurriera y yo acepté encantado.

-Y hasta ahora querido nieto llevo queriendo a tu abuela, como el primer día.


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