Nuestra tarea esta vez consistía en escribir una historia de amor para el o la protagonista del libro que nos estemos leyendo.
Pues bien, yo acabo de terminar Juntos, la primera novela de una trilogía distópica, ambientada en un mundo en el que hasta tu pareja, incluso el momento de tu muerte, es decidido por la Sociedad.
Visto así, es un poco difícil escribir una historia de amor, pero lo intentaré hacer lo mejor que pueda.
Cassia nunca había pensado en el amor.
Al menos, no de una manera romántica. La Sociedad elegía tu pareja (en el caso de que no quisieras quedarte soltera) así que enamorarse o elegir a alguien no era necesario.
En cierto modo, era cómodo. Cassia había leído en algunos de los libros que había en el museo historias donde el amor fracasaba de manera estrepitosa, o en los que la protagonista tenía que elegir entre dos personas a las que amaba con la misma intensidad. La historia más romántica que había llegado a leer (Romeo y Julieta) terminaba con dos muertos, así que; ¿qué más daba el no poder elegir al "amor de tu vida"? La Sociedad garantizaba la comodidad de todos sus habitantes y no iba a ser ella quien se opusiese a ello.
Pero también era frustante.
Había un chico en su calle, Elias, quien si pensaba en el amor. Constantemente.
Poemas, canciones, y otro montón de cosas que el escribía o dibujaba, todos ellas sobre amor, hacía pensar a Cassia que él tenía pareja. De hecho, había rumores. Se le había visto violar el toque de queda para irse de la mano de una silueta misteriosa, que nadie había logrado identificar, para volver a la madrugada con los ojos enamorados y marcas de besos.
El solo hecho de pensar que alguien más aparte de la Sociedad conociese el significado de amar a alguien y ser amado, le parecía sumamente fascinante a Cassia.
Con el tiempo, la chica no podía dejar de pensar en Elias. En su mirada cuando afirmaba amar a alguien. En su sonrisa cuando recibía cartas.
Llegó un momento en el que Cassia no podía dejar de pensar en él. No estaba segura de la naturaleza de ese sentimiento -absolutamente nuevo- que le latía en el pecho. Quizás, se dijo entonces, fuese amor. Pero ella nunca había conocido el amor, tan solo el cariño que le tenía su familia, ese amor fraternal que no se podía comparar con lo que Elias sentía por su pareja.
Nunca llegó a hablar con él de esto.
Un miércoles, 22 de noviembre, Elias fue arrestado por la Sociedad y acusado de aberrante y enfermo. Cassia todavía podía recordar los gritos de él cuando llamaba a voces a su amor, a su familia y a sus amigos. Recordaba también sus lágrimas cuando le metieron en el camión camino a los Campos, donde supuestamente fue condenado a pasar el resto de su vida.
Por eso y desde ese día, Cassia dejó de creer en el amor. Al fin y al cabo, siempre era más cómodo dejar que la Sociedad eligiese por ti.
¿Cuál era el problema?
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